martes, 20 de diciembre de 2011

La vida nunca nos da calabazas, sólo oportunidades para aprender!

Érase una vez una gran maestra a la que un aprendiz de maestro acusaba de charlatanería y psicología baratas. Ante tales acusaciones, la gran maestra, como única respuesta, rebuscó en sus bolsillos y sacó una bolsita de tela de cual extrajo una piedra preciosa. Entregándosela al aprendiz de maestro, le dijo: "Ve a aquellos bazares, y pide que te ofrezcan cien monedas de oro por ella." El aprendiz de maestro fue a los bazares y, enseñando la piedra preciosa, pidió que le dieran cien monedas de oro por ella. Los comerciantes se rieron ante semejante osadía. El aprendiz de maestro regresó junto a la gran maestra, y le relató lo qué había sucedido. La gran maestra le comentó: "Ahora ve a aquella joyería de la esquina y muestra la piedra." El aprendiz de maestro fue, y al enseñársela al joyero, éste, sin darle tiempo a nada, le ofreció cien monedas de oro. El aprendiz de maestro no salía de su asombro. Regresó rápidamente al lado de la gran maestra para decirle que ella tenía razón: alguien le había ofrecido cien monedas de oro por la piedra.
La gran maestra le respondió: "Para poder apreciar una piedra preciosa, hay que ser joyero. Sólo cuando seas un joyero podrás apreciar mis palabras ."
A todos los que les han "dado calabazas."
A todos los que no han sido apreciados en su justo valor, alguna vez en su vida.
A todos los que han creído que los de los "bazares" tenían razón. Llegando a pensar que ellos eran piedras sin valor, en vez de pensar que eran los otros los que no tenían desarrollada la capacidad para poder apreciar y reconocer quiénes eran ellos (una joya.)
A todos los que se han sentido "patito feo" alguna vez en su vida.
A todos los que, siendo ángeles en la Tierra, son tachados de "prepotentes" u otros epítetos igualmente demoledores de la estima.
A todos los que buscan alcanzar la paz de espíritu.
Recuerde: la vida nunca nos da calabazas, sólo oportunidades para aprender a apreciar quiénes somos, reconocerlo y elevarnos por encima de la "ceguera" de los demás.

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